viernes, 15 de abril de 2011

El lápiz, una extención de la mirada



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Los objetos significativos en la enseñanza

El lápiz, una extención de la mirada

Nosotros tendemos a invisibilizar los objetos que pueblan nuestra cotidianidad. En el contexto escolar esto pasa a menudo, y más cuando el bombardeo permanente de nuevas tecnologías y de lo novedoso nos aturde y nos enceguece frente a los objetos que nos han rodeado por años y que siguen sdiendo valiosos. Uno de esos objetos es el lápiz.

Recuerdo que cuando hice mi primaria no conocí el esfero. Toda nuestra escritura era realizada con lápiz, todavía recuerdo el olor de las hojas signadas por el grafito, el sonido de la punta rozando la hoja y aún hoy me pasa que tengo mejor letra cuando escibo a lápiz que cuando lo hago con una tinta indeleble.

Y es que el lápiz es un instrumeto que materializa de una forma sensible muchas de las operaciones mentales. ¿Acaso la posibilidad de borrar y volver a empezar no es un acto de reversibilidad?
Pero el lápz es mucho más que un instrimeto para escribir. Para los maestros de arte en los colegios oficiales es una herramienta emblemática.

Y es verdad que a ella no llegamos por convicción, es decir por el asombro de sus versátiles cualidades expresivas, sino a traves de la necesidad. La precariedad de nuestras escuelas, del equipamento con el que asisten diariamente nuestros estudiantes, es uno de los primeros choque con que un maestro nuevo de artes se enfrenta al enseñar en el distrito.

Las posibilidades de acceso a materiales como oleos, materiales de grabado, pasteles, carboncillos, son realmnete un lujo que en pocos casos se puede contar, más aun cuando estamos en una educación masificada.

Por eso despues de paulatinos descartes, de materiales y procedimientos, la herramienta más comun terminó siendo el lápiz.

Pero este recorrido desencantado no nos debe desilucionar. Pues pese a su humildad, el lápiz es una de las herramietnas más poderosas para desarrollar el pensamiento estético, para pensar en imágenes además de ser una objetivación de nuestros desarrollos tanto en la percepción (como extención física del ojo) como en la imaginación (extención expresiva de nuestro cerebro).

Por eso en medio de la masificación de los medios tecnológicos de la información, no olvidemos nuestro viejo, mordido y confiable extensor y fijador del pensamiento: el lápiz.

Jorge Andrés Martínez

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